Josefina Cabrera

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Texto: Francisco J. Vázquez. Fotografías: Josefina Cabrera.

Los médiums son personas que, en teoría, son capaces de comunicarse, ver o sentir a aquellos que ya no están entre nosotros. Bien por el cine, bien por medios de comunicación que tratan estas temáticas, estamos acostumbrados a ver e identificar sus figuras. Nombres como los de Aldo Linares, Paloma Navarrete o Sol Blanco Soler son buenos ejemplos de ello. Y aunque entendemos su trabajo y sabemos cómo actúan, poco se sabe de sus vidas o de cómo les afectan estas capacidades psíquicas que los diferencian del resto.

A fin de conocer cómo sobrellevan este «don» tan particular y complejo hemos entrevistado a Josefina Cabrera, miembro de la Asociación de Investigación Paranormales de Andalucía (Grupo IPA). Ella es una joven de 29 años originaria de un pequeño pueblo de la provincia de Granada donde siempre llamó mucho la atención su capacidad sensitiva, algo que no siempre fue fácil de sobrellevar. Y es que un municipio pequeño, dónde las personas hablan y todo el mundo se conoce, a veces puede resultar bastante abrumador.

Josefina es una persona sencilla y tremendamente cercana. Tiene su trabajo, su pareja, sus hobbies, y no hace nada especial en su día a día que la diferencie del resto de las rutinas que realizamos los demás. Ésta es su historia.

¿Qué ha supuesto para ti ser médium o, como dicen ahora, sensitiva? ¿Significan ambos términos la misma cosa?

Hay que entender que la sensitividad puede tener, vamos a llamarle, diferentes grados. Es decir, una persona sensitiva puede notar presencias, energías, puede llegar a ser capaz de tener sueños premonitorios (todo ello en conjunto o aislado), pero sólo aquellas que actúan como canal de comunicaciones entre este mundo y el más allá son considerados médiums, puesto que tienen el talento de comunicarse y transmitir mensajes con aquellos espíritus que se ponen en contacto. Además, tienen las capacidades de una persona sensitiva, puesto que lo son.

Para mí el ser médium y sensitiva me ha ayudado a comprender mejor todo lo que nos rodea, ayudar a las personas que lo han necesitado siempre me ha aportado mucha paz; y además es algo que me ha traído alegrías y tristeza a partes iguales. A veces es complicado lidiar con todo ello, sobre todo cuando no entiendes el porqué a ti te ha tocado ser diferente, pero al comprenderlo todo desde otra perspectiva he aprendido a canalizar todo lo que supone ser sensitiva.

¿En qué consisten tus capacidades?

Bueno, las capacidades son algo que se han ido adquiriendo con el tiempo y con la práctica. Poder establecer un contacto mejor con la entidad que se está presenciando, conectarse al lugar donde te encuentres, establecer un vínculo con las personas a las que prestas tu ayuda; diferenciar las energías positivas y negativas, transmitir el mensaje de manera más clara, dar una descripción más detallada de la presencia o hechos que estés visualizando… Todo ello, aunque la capacidad para hacerlo estaba intrínseca en mí, lo he tenido que ir gestionando y aprendiendo para canalizarlo y usarlo de manera más productiva.

Además de todo ello también puedo sentir los sentimientos de los demás, o bien de los hechos que han ocurrido en un lugar concreto (angustia, pena, alegría, etc.). He tenido visiones premonitorias y he podido describir a familiares fallecidos de personas con tan sólo hablar con ellas por teléfono, sin habernos visto previamente.

Entiendo que todo ello pueda parecer bastante inverosímil, pero es mi realidad día a día.

¿Y estas capacidades se tienen siempre “abiertas” o las puede cerrar a voluntad?

Al principio, cuando no tenía práctica y no era del todo consciente de lo que me sucedía, no podía controlarlo. De pequeña podía estar en un sitio concurrido y ver a alguien que no estaba allí realmente y comentarlo a mi madre en voz alta.

Pero conforme pasó el tiempo y comencé a entender que implicaba ser una persona sensitiva pude controlar el “abrir” y “cerrar” los llamados canales, para no tener siempre esa presión. Esto no significa que si están cerrados dejes de ser sensitiva por unas horas, sino que tienes el control de la situación, sobre todo si lo que estás sintiendo es negativo. Pero sigues sintiendo si hay algo, si es bueno o malo, etc. Es algo complicado de explicar.

¿Tienes algún tipo de control sobre ellas?

Actualmente, durante una situación concreta, puedo manejarlas en condiciones normales bastante bien. Las condiciones normales para mí es estar centrada, descansada y con la cabeza despejada enfocada en lo que estoy haciendo. Si bien es cierto que a veces, durante mi día a día, pues puedo llevarme “sustos” por ver a alguien de repente. Pero es algo a lo que estoy acostumbrada.

Además, desde hace unos años práctico mucho la meditación y la relajación para poder concentrarme de manera más rápida, aunque en ocasiones (si la situación es complicada) me puedo agobiar, sentirme mal o querer irme del lugar. Por supuesto, aunque se tenga cierto control sobre una misma ante una situación no lo tienes en aquello que te rodea, y finalmente el agotamiento físico y mental siempre sucede.

El cine, algunas series de televisión o incluso determinados libros afirman que estas actividades de percepción extrasensorial generan un desgaste de energía muy importante en el sujeto que las vive. ¿Es eso cierto? ¿A ti te pasa?

Pues sí, eso es una de las pocas cosas que el cine no se ha inventado en lo que respecta a este tema.

El desgaste de energía depende mucho principalmente de dos factores: el primero es las energías a las que te expongas, y segundo cómo te encuentras tú ese día.

En mi caso, y por mi experiencia personal, diré que me afecta más el segundo caso sin obviar el primero. Es decir, si el sitio al que te enfrentas tiene mucha carga energética pero yo ese día estoy bastante fuerte mentalmente, mi agotamiento va a ser menor después, aunque por supuesto lo tendré, es algo inevitable. Pero al estar más fuerte en ese momento podré controlar mejor la situación.

¿Cómo sabes que lo que percibes es real y no producto de tu imaginación?

Bueno, en muchas ocasiones, si sucede algo extraño (objetos que se caen solos sin explicación, sentir miedo de repente, que me dé frío sin entender el porqué, o cosas de ese tipo) siempre le intento buscar el lado racional. Quizá muchas personas piensen que esto es incoherente para mí, siendo sensitiva, pero es que hay que comprender que no todo depende de la actividad paranormal, y que puede haber explicaciones racionales antes de pensar en lo paranormal, incluso para mí.

Pero es verdad que cuando les describes a personas fallecidas a sus familiares sin conocerlas previamente, cuando vas a un lugar sin haber estado antes y cuentas la historia del sitio y se puede contrastar, cuando describes una situación y después sucede, pues todo ello te hace pensar que debe haber algo de real en esas visiones.

Josefina Cabrera investigando
Josefina Cabrera forma parte del Grupo IPA.

Desde un punto meramente racional, ¿entiendes que haya gente que no crea lo que cuentas?

Por supuesto, es completamente comprensible que haya personas que no crean nada de lo que digo, que incluso piensen que es mentira o que estoy loca; hubo una época en casa que también lo pensamos, incluso fuimos a psicólogos y psiquiatras porque mi madre era joven, y ella no comprendía qué le estaba sucediendo, ya que ella también es médium.

Pero la verdad, antes nos afectaba demasiado. Llegó a hacer que, en mi etapa adolescente, me escondiera del mundo y de las personas evitando ser quién era porque no entraba en sus estándares de persona normal. Pero eso pasó, y poder ayudar a la gente, y ser yo misma es mucho más importante.

¿Cómo convencerías a estas personas que lo que tú ves, oyes y sientes es tan real como lo que perciben ellos?

Es cierto que es difícil explicarle a alguien lo que es ser una persona sensitiva, tus capacidades y todo lo que percibes, cómo lo oyes, ves e interactúas. Es algo que no es fácil de entender ni siquiera para quién lo posee.

Llegados a este punto de mi vida, no intentaría convencer a nadie de que lo que me ocurre es cierto y que soy una persona sana mentalmente, sino que le pediría hablar conmigo, tener una charla y que después de conocerme esa persona juzgue por sí misma.

Quizá los lectores piensen el porqué no intentaría convencer a nadie de que lo que digo es cierto, y la respuesta es sencilla: nunca he querido que nadie me convenza que lo que veo, siento o percibo es mentira.. Por ello no tengo porqué convencer a nadie de que me crea si para esa persona no tiene cabida otra realidad.

¿Cómo afecta a tu entorno familiar y a tu círculo de amistades el hecho de ser médium?

En casa, desde muy pequeña, estamos familiarizados con el tema. Mi madre, como ya he comentado, es médium también. Si bien es cierto que hemos vivido dos etapas… La primera hasta que yo tenía unos nueve o diez años, donde ninguna de las dos entendíamos qué sucedía. Mi madre no comprendía qué es aquello que ella veía y sentía; fueron años duros, de ir a psiquiatras y psicólogos de diversas provincias de España para ver qué le ocurría.

Le hicieron muchas pruebas y le dijeron que ella era una persona sana mentalmente, que no podían explicarle de manera científica qué le sucedía, pero que no estaba loca. Esta situación hay que entender ya que empezó hace más de treinta años, antes de que yo naciera. Mientras tanto, algunos profesionales que creían en el tema le hablaban de los fenómenos paranormales, de personas que tenían ese don y que quizá era una de ellas, y comenzó a leer sobre todo ello.

La segunda etapa, cuándo llegó mi hermano pequeño, yo tenía ya los diez años y entonces fue todo más natural. Mi madre sabía que tendría que explicarnos qué sucedía en casa, puesto que yo desde que comencé a hablar ya veía presencias. Y poco a poco fuimos entendiendo que aquello era algo normal, que teníamos que aprender a vivir con ello, y que poco a poco lo iríamos controlando.

Por supuesto el miedo, la incomprensión en ciertas ocasiones, la impotencia de no querer ser así, estuvo presente en mí hasta que cumplí los veintitrés, más o menos, que empecé a querer que todo esto formase parte de mi vida activa, independientemente de lo que llegasen a pensar de mí el resto de las personas.

Con respecto a amistades, pues al final se han quedado aquellas que me han conocido bien y han podido establecer criterios propios sobre mí sin juzgarme por algo que no comprendían. Siempre es difícil conocer a alguien nuevo y no saber cómo reaccionará a la cuestión de que eres médium, pero al final quién ha tenido que quedarse lo ha hecho.

¿Cuándo fuiste consciente que podías sentir y ver cosas que el resto de gente no puede percibir?

Bueno, como ya he contado, desde que empecé a hablar ya le describía a mi madre personas que yo veía en casa y que no estaban físicamente allí, o contaba situaciones que yo no había vivido pero algún miembro de mi familia sí, entre otras muchas cosas. Pero consciente como tal, quizá cuando tenía seis o siete años, debido a la muerte de un familiar muy especial para mí, y que en su entierro yo no entendía porque todos lloraban por él si yo lo veía a mi lado cogiéndome la mano. Al tiempo mi madre me explicó todo mejor: el concepto de muerte dentro de lo que una niña con esa edad podía entender, el porqué lo veía, etc.

Vivir con estas capacidades de las que hablamos debe ser muy difícil. ¿Cómo has conseguido convivir con esto, hacerlo parte de tu día a día?

Todo ha sido cuestión de aprendizaje, tanto sobre mí misma como referente al tema paranormal. Siempre me gustó aprender, y he leído mucho sobre la teoría de las energías, los espíritus, las personas sensitivas, etc. Aprender a canalizar mi energía, la concentración, la meditación… Todo ello me ha ayudado a sentirme mejor hoy y poder encontrar un equilibrio entre mis dos partes: la sensitiva y la terrenal, por decirlo así.

Hoy en día hay momentos que siguen siendo complicados, y donde me exasperan muchas de las cosas que no logro comprender del todo aún. Pero poco a poco voy superando miedos.

Finalmente, mi día a día no es distinto al de cualquier otra persona.

¿Hay lugares en los que tu sensibilidad para percibir cosas es más fuerte que en otros?

Bueno, no creo que dependa de mi sensibilidad, puesto que es siempre la misma. Según mi experiencia es más bien, como ya he dicho anteriormente, de cómo me encuentre ese día. Aunque por supuesto el sitio tiene mucho que ver. Hay lugares con una carga energética muy grande debido a su historia, que provocan más sensaciones que otros donde no haya nada.

Sí es cierto que para mí hay lugares con los me siento vinculada de alguna manera, donde me encuentro más cómoda y he podido llegar a sentir mucho más, quizá por lo de ir más relajada. También hay otros que me han dado mucho miedo, y donde me he cerrado para que no me afecten, y no quiere decir que no haya nada en ese lugar, sino que yo en ese momento no me encuentro capacitada para hacerle frente.

¿Dónde ha sido el sitio donde más sensaciones has vivido?

Ésta es una pregunta difícil. Porque es cierto que debido al grupo de investigaciones del que formo parte he podido visitar algunos lugares muy interesantes que han sido realmente enriquecedores para mí, como por ejemplo la cripta de los Gálvez en Macharaviaya, un pueblo de la provincia de Málaga.

Pero también he podido sentir muchas sensaciones, pasando de la angustia a la felicidad, al ir a un hospital en activo y pasar desde la planta de psiquiatría hasta la planta de maternidad, o bien en una boda y las emociones de todos los presentes.

Entrando un poco en materia, me gustaría que me dijeses cuál fue el momento más difícil que has vivido por tener estas capacidades.

Podría responder esta pregunta desde dos perspectivas. Desde la visión de una niña pequeña que no entiende qué sucede, o bien desde quién ha ido evolucionando y ha comprendido mucho mejor lo que le pasa.

Bien, si partimos desde la perspectiva de la niña pequeña tengo que decirte que era realmente aterrador ver en tu propia casa a “personas” que no conocías, que se acercaban a ti y te tocaban, que te asustaban o bien te hablaban pidiendo ayuda y tú ni siquiera sabías que significaba aquello. Fue un verdadero trauma esa situación y durante tantos años. Eso hizo que no quisiera saber nada de todo esto hasta bastante más mayor.

Si la perspectiva la cuenta la persona adulta que ha superado todo ello pues diría que cuando te enfrentas a lugares o situaciones con energías negativas, que no puedo controlar o bien que no soy capaz de canalizar correctamente para entender de que energía o presencia se trata.

Aunque sin lugar a dudas, cuando ves a un ser querido que ha fallecido, y no te lo han contado aún, sino que lo ves en tu casa o allí donde estés, es uno de los peores momentos.

Josefina Cabrera plano
Josefina Cabrera, médium y sensitiva.

Y tratándose de unas capacidades extrasensoriales, ¿cuál ha sido la experiencia más aterradora que has tenido?

Han sido muchas las experiencias aterradoras, pero una de las que más miedo nos dio, tanto a mi madre como a mí, fue en la casa de un particular que estaba desesperado por la situación que vivía su familia. Su casa había formado parte de la antigua casa obispal del pueblo, donde había espíritus de muchos niños, de diferentes edades y que no entendíamos muy bien que hacían allí. Nos tocaban y nos llamaban y fue una situación muy angustiante. Finalmente descubrimos, después de descubrir que habían muerto por una epidemia y de que el propietario investigase la historia del pueblo y de su casa, que el patio de la vivienda correspondía a la fosa común donde los huérfanos fallecidos de la denominada gripe española estaban enterrados.

Ha habido muchas más, pero esa fue, aunque bastante interesante, agotadora y aterradora.

¿El miedo de una persona como tú, sensitiva, se llega a controlar o siempre está presente?

Por suerte, y con trabajo a lo largo de los años, puede llegar a controlarse ya que si no yo creo que no sería posible llevar una vida normal. Vivir con un miedo constante no es sano, y además sería prácticamente imposible vivir así durante mucho tiempo.

Eso no quita que se siga teniendo miedo en momentos puntuales, por supuesto, hay muchas cosas que no comprendemos aún y que no podemos controlar.

¿La percepción extrasensorial se hereda? ¿Es genética? ¿Hay antecedentes familiares?

Yo no sabría decir si es genética o no en todos los casos. En mi caso y en los casos de personas sensitivas que he conocido la mayoría tenía antecedentes familiares. A mi madre le pasaba como a mí desde pequeña, pero en su caso se tenía otra visión aún más cerrada de todo esto, imaginaos hace cincuenta años. No se podía hablar del tema porque directamente estabas loca. Con otros familiares no hablamos mucho del tema, puesto que son más cerrados, pero mi madre siempre me ha contado que su abuela también “decía cosas raras”, aunque siempre se evitaba sacar el tema delante de mucha gente.

¿Crees que tiene algún tipo de utilidad poder ver o sentir lo que aparentemente está “al otro lado”?

Esa pregunta siempre nos la hemos hecho a lo largo de la vida. Especialmente en momentos que te afectan tanto que hacen mella en otros aspectos personales de tu vida y no comprendes para qué estás aquí, que es lo que debes hacer, por qué tú o por qué no lo tiene otra persona.

Al final la utilidad no sé cuál es, ojalá pudiera responder abiertamente a esta pregunta pero no puedo, porque no lo sé. Pienso que si quien tiene esta sensitividad puede ayudar a alguien a lo largo de su vida, aunque sea sólo a una persona, ya habrá sido útil y habrá merecido la pena.

Durante muchos años, en los momentos de incomprensión, creíamos que esto era una maldición por a saber qué razón; pero con el paso del tiempo comprendimos que aquellas personas que estamos aquí y tenemos esto es porque tenemos el don de ayudar a aquellos que lo necesiten.

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9 comentarios

  1. Muy interesante la entrevista a Josefina (el nombre de mi abuela) y muy de acuerdo con lo que dice, debo reconocer que siguiendo mi línea, empecé a leerla para ver en qué podía estar en desacuerdo, pero nada perfecto, me encanta.

  2. Es muy interesante ver cómo ella lo describe todo con pelos y señales ,
    Ya que todas las personas con esas capacidades ,no se atreven a ser tan sincera como es esta chica .

  3. Lo primero que me ha sorprendido es la gran sensatez y sentido común de esta chica. Fuera de todos los tópicos que podemos encontrar en estos temas.
    Mi más sincera enhorabuena a Josefina, por compartir algo tan delicado, y hacerlo de manera tan abierta y realista. Ha sido muy valiente y se nota que tiene los pies en la tierra, lo que da más valor aún a todo lo que nos cuenta.
    Gracias

  4. Gracias, Josefina, por hacernos partícipes de tu experiencia personal, de una forma sencilla y sincera. Gran entrevista, enhorabuena.

  5. Excelente entrevista. Es muy difícil leer sobre este tema a alguien con tanta naturalidad y coherencia como ha mostrado Josefina. Es muy valiente por su parte romper con los estigmas que hay sobre lo paranormal fruto de la ciencia ficción y de los estafadores habituales que se lucran con la angustia de los demás. Gracias Josefina por acercarnos con total sinceridad y normalidad a tu día día.

  6. Muy buenas preguntas las realizadas por el entrevistador, y muy cercanas las respuestas de Josefina Cabrera. Sin duda, que le dé normalidad al tema es tan importante como que todos empecemos a creer, respetar y compartir cualquier vivencia.
    Es un don difícil de llevar, y difícil de describir, pero ella lo hace a la perfección. Mis más sinceras enhorabuena!

  7. Muchas gracias por ésta entrevista. Por dar visibilidad, desde una perspectiva cercana, a una realidad que mucha gente no se atreve a contar.
    Gracias a quién la ha leído y ha comprendido que la he realizado desde mi más sincera percepción de todo ello.
    Y gracias a Fran Vázquez, que además de ser un gran profesional es una gran persona.

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