El Teatro Cervantes de Almería, un lugar marcado por la tragedia

Teatro Cervantes de Almería

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Texto: Francisco J. Vázquez. Fotografías/Archivo: Alberto Cerezuela.

Era el 21 de enero de 1922, sábado en la noche. El Teatro Cervantes de Almería acogía con expectación el estreno de «Santa Isabel de Ceres», una obra muy polémica de Alfonso Vidal y Planas que ponía sobre las tablas del escenario las relaciones amorosas entre mujeres dedicadas a la prostitución y sus clientes, dentro y fuera del mundo de las meretrices. 

En aquel recinto de cultura, inaugurado apenas unos meses antes para mayor gloria y prestigio de la ciudad, se habían reunido no sólo buena parte de la alta sociedad almeriense sino también muchos del pueblo llano que, atraídos por la controversia, las críticas y el posible morbo, habían llenado el edificio desde el gallinero al patio de butacas, convirtiendo la actuación en un autentico evento social.

Y es que no era para menos. La actriz protagonista y famosa ya era precisamente de la tierra, una chica joven llamada Conchita Robles que llevaba triunfando en Madrid desde hacía algunos años y que quiso, por amor patricio a la tierra que abandonó cuando contaba con tan solo dos años, darle una obra de renombre al coliseo recién inaugurado con una actuación acorde al poderío del lugar.

Empezada la representación se hizo el silencio más absoluto. La gente, volcada, esperaba atenta el transcurrir del evento. De pronto suenan disparos. La muchedumbre se sobresalta. Una mujer aparece en el escenario, mira al público y cae muerta sobre el mismo con un realismo insólito. Los espectadores, emocionados, se levantan y aplauden como locos. Pero un segundo personaje aparece en escena. Es apenas un niño con dieciséis años que, tambaleante, se acerca al borde del escenario y cae ante las filas de butacas mientras grita, herido de muerte: «¡Los disparos son de verdad! ¡Son de verdad». 

Ahí se desató el caos…

Crímenes en el Teatro Cervantes de Almería
La prensa española se hizo eco de los asesinatos del Teatro Cervantes de Almería.

Muertes sobre las tablas.

La mujer que entró en el escenario para dejarse morir sobre sus tablas era nada menos que Concha Robles Pérez, una estrella joven pero muy conocida del teatro y la farándola española que fue asesinada por su entonces ya ex-marido, el Comandante Carlos Verdugo, del Regimiento «los Húsares de la Muerte», un hombre misógino, celoso y sin falta de escrúpulos que decidió «castigar a su mujer» por actuar en una obra tan aparentemente depravada. 

Todo parece indicar que el asesino accedió al recinto engañando a los porteros (que estaban avisados por si semejante monstruo se presentaba), y consiguió llegar hasta la zona que había tras el decorado, donde se ocultó entre las sombras a la espera de que hiciese aparición su presa. 

Ajena a esto la actriz, en un momento dado, encaminó sus pasos hacia el escenario para hacer acto de presencia frente a su público, y fue justo en uno de los laterales donde aquel cobarde personaje surgió ante ella y le apuntó con un arma.

No se le ocurrió otra cosa a la pobre mujer ante su temor que esconderse tras el cuerpo de un crío adolescente, Manuel Aguilar Ruesca (trabajador de una imprenta que había hecho la cartelería y programas de la obra), pensando que aquel energúmeno no se atrevería a disparar estando el pequeño delante. Pero sí que disparó, sí. 

Dos tiros acabaron con la vida de la famosa actriz, uno en el cuello y otro en el pecho que le atravesó el corazón, pudiendo dar apenas unos pasos para mostrar su muerte ante quienes esperaban verla aquella noche. Alguno más recibió el menor, que también perdió su vida hora después en un hospital. 

¿Y qué pasó con el asesino? Antes de ser detenido por personal del teatro el muy cobarde intentó quitarse la vida. Se apuntó a la sien y apretó el gatillo pensando en que su vergüenza acabarían en ese mismo momento en aquel sitio. Pero falló… El miserable personaje no consiguió acabar con su vida, aunque sí quedó malherido (algo desfigurado y perdiendo un ojo en el suceso). El karma hizo que con el tiempo fuese condenado a dos cadenas perpetuas, y muriese en prisión olvidado, sólo y mutilado, consumido en su propio odio.

Fotografía de Conchita Robles
Conchita Robles, a quienes los testigos identifican como el "fantasma" del Teatro Cervantes.

Los fantasmas del teatro.

Cien años han pasado desde que tan trágicas muertes se sucediesen, y desde entonces aquel lugar tiene fama de «encantado». Al menos eso se desprende del tremendo trabajo documental realizado por el investigador Alberto Cerezuela en su libro La cara oculta de Almería.

Y es que son numerosos los testimonios que a lo largo del tiempo ha recogido de diversas personas que han tenido relación laboral en décadas pasadas con aquel edificio cultural. Algunos sumamente escalofriantes…

Recoge uno en los baños superiores del recinto donde uno de los trabajadores estaba afeitándose. Se encontraba inclinado sobre uno de los lavabos, enjuagando la cuchilla, cuando al levantar la vista hacia el espejo que tenía frente a él pudo ver una mujer justo a su espalda que lo miraba con unos enormes ojos curiosos. Su susto fue considerable, e incluso llegó a producirse un pequeño corte ante el espasmo de sorpresa. Pero aquello no fue nada en comparación al que se llevó al darse la vuelta y comprobar que allí no había nadie.

Tampoco fue pequeño el susto que sufrió uno de los trabajadores al comprobar, desde una de las cabinas del teatro, cómo una mujer elegantemente vestida se encontraba sentada en el patio de butacas, sola y mirándolo fijamente. Extrañado por su presencia, puesto que el edificio estaba cerrado, decidió bajar y ver quién era y qué hacía allí. Al hacer acto de presencia comprobó cómo aquella dama se levantaba y emprendía camino hacia una de las puertas, como huyendo de él. El operario intentó seguirla pero en un recodo, la mujer desapareció. Con la mosca detrás de la oreja fue a hablar con uno de los porteros que le confirmó lo que ya sospechaba: allí sólo estaban ellos dos.

Tremenda fue también la historia de uno de los empleados que, cruzando el escenario para acudir a una de las habitaciones tras éste, y en plena soledad, escuchó claramente los pasos de alguien que lo seguía. Se dio la vuelta instintivamente pero no había nadie. Así que continuó su camino al tiempo que los pasos a sus espaldas se escuchaban de nuevo. Se detuvo, pero no se atrevió a girarse en esta ocasión. Y cuando los pasos anunciaban la inminencia de alguien a su espalda se giró, presa del pánico, comprobando que no había nadie pese a seguir oyendo los pasos ya a su lado.

Más historias… Hay testimonios de puertas que se abren una vez cerradas, o de luces que se encienden al dejar atrás una habitación a oscuras y vacía. También se relatan testimonios de gente a la que, en un momento dado, les han susurrado al oído, o los han tocado mientras efectuaban labores propias de sus trabajos. Y las sombras que se ven moverse al final de un pasillo oscuro, como si alguien rondara al final de las salas. Incluso en una ocasión una mujer fue empujada unas escaleras abajo con el consiguiente susto no sólo para ella, sino también para la única persona que se encontraba con ésta.

Que estas experiencias ocurran entre diferentes empleados del lugar, en espacios de tiempo diferentes, en décadas distintas y cada uno con un nivel social y cultural diferente hacen sospechar que no todo es debido a la posible y siempre presente sugestión. Que quizás detrás de esta supuesta fenomenología exista «algo» que genera esas sensaciones. Por eso, estas sospechas dejan de ser tales cuando uno de estos fenómenos le ocurre a alguien que se dedica a explicar los mismos desde el punto de vista psiquiátrico y neurológico, y el misterio se presenta en primera persona.

Fenómenos frente a la ciencia.

Francisco Pérez Caballero es uno de los periodistas más importantes en cuanto a crónica negra en España se refiere. También es un rostro conocido por sus intervenciones en el programa Cuarto Milenio, y alguien que no tiene reparos en llamar siempre a las cosas por su nombre. Especialmente en los libros que sobre crímenes ha escrito a lo largo de los años.

En su libro Inexplicable, Pérez Caballero hace referencia al crimen del Teatro Cervantes de Almería, y cuenta un episodio vivido por el Doctor José Miguel Gaona, neuropsiquiatra forense y también un rostro conocido de las televisiones de este país, que dejó al científico con el susto en el cuerpo y bastante desconcertado al sentir no sólo una presencia a sus espaldas en un aislamiento, sino pasos que caminaban tras él al desplazarse por el edificio.

En una entrevista concedida a misteriosdeandalucia.es, el periodista y escritor respondía así a la pregunta sobre qué suceso le había sorprendido más, por lo insólito del hecho:

» Pues tal vez la muerte de Conchita Robles, en plena representación, en el teatro Cervantes de Almería. La mató su marido, a tiros. Los espectadores aplaudieron, porque pensaban que aquello formaba parte de la representación. Hasta que alguien se dio cuenta de lo sucedido y gritó: «¡Los disparos son de verdad!«. El crimen sacudió la ciudad de tal manera que después el teatro ha arrastrado la fama de «marcado«. Hay personas que han abandonado su puesto de trabajo allí porque aseguran que pasan cosas raras, que dentro hay un fantasma que algunos relacionan con la víctima… Yo me llevé allí al doctor Gaona, que me aseguraba que todo tenía que ser consecuencia de la sugestión… y terminó por llevarse un buen susto. Se quedó solo en el patio de butacas, de madrugada, y sintió cómo una presencia le perseguía. Por sorprendente que parezca, ¡los pasos quedaron grabados en las cámaras!».

Que los fenómenos existen no parece que haya duda. Que pueden tener explicación… pues es probable que algunos hechos sí. ¿Pero todos? Difícil parece.

En eso radica el misterio.

Fuentes utilizadas:

La cara oculta de Almería. Un viaje por la Almería misteriosa. Autor: Alberto Cerezuela. Edita: Círculo Rojo. Año: 2010. ISBN: ‎ 9788415143109.

Inexplicable. Autor: Francisco Pérez Caballero. Edita: Guante Blanco. Año: 2018. ISBN: 9788416808519.

misteriosdeandalucia.es/francisco-perez-caballero

Para visitar:

Teatro Cervantes

Calle Poeta Villaespesa, 1 – 04001 Almería.

www.teatrocervantesalmeria.com

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84 comentarios

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